Enemigos.

Los ojos azules casi se cristalizaron al ver a Aura tan destrozada por dentro.

Él se tragó el nudo en su garganta y le negó en silencio, el rostro femenino se contrajo en dolor y un nuevo sollozo volvió a llenar ese largo corredor — Lo siento, Aura…

El cuerpo de la cobriza se contrajo con cada sol...

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