Ajena a todo.

—¿Papá…?— lo llamó y apenas había dado un paso cuando Enzo, con su semblante endurecido volteó a verla —¿Qué está pasando?— volvió a preguntar sin poder creer como todo su mundo se acababa de caer a pedazos esa misma mañana. Sus lágrimas cayeron en dos largas y pesadas líneas.

La mirada cálida que ...

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