Presencia no grata.

Los ojos inseguros de Aura dejaron a Hillary para fijarse en Kristel.

—¿Qué quieres que te diga? A mí sigue sin caerme bien, pero al idiota ese pareces necesitarlo— dijo desanimada, aunque le molestó reconocerlo —… y él también a ti— soltó para finalizar y apoyar sus codos en la mesa, al estar más ...

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