Lágrimas derramandose.

El rubio escuchó los pasos de la chica que corrió al interior y volvió su vista al frente; bien, al menos esa niña serviría de algo, porque dudaba contar con la amabilidad necesaria para pedirle a nadie que le abriese ese departamento.

La chica salió hasta el pasillo un minuto después con una sonri...

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