Por piedad.

Aura volvió a escuchar la voz femenina maldecir y luego llorar. Los propios ojos de la cobriza estaban temblando de incredulidad… esa era Emireth, ¿verdad?

Sus piernas temblaron al dar los siguientes dos pasos, sus ojos, incrédulos se mantenían abiertos –como sus labios- y sin pestañear, luego de t...

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