El hubiera que no existe.

Aura volvió a observarla por el retrovisor mientras avanzaba y tragó pesadamente.

—Ah, no hablemos de ese idiota— se quejó Hillary que bajó el visor del auto y se observó en el espejo tras él — Por cierto, ¿quiénes serían los que se estaban rompiendo la cara en el estacionamiento? — cambió de tema....

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