Vuelta a la pagina.

La segunda noche de ese fin de semana cayó sobre la ciudad, Cedric suspiró y echó su cabeza hacia atrás, recargándola en la pared del balcón ubicado en el departamento, que desde el día anterior ocupaba, su mano derecha pendía de su cuerpo sujetando un grueso vaso semivacío con whisky de malta.

Sus...

Inicia sesión y continúa leyendo