En sus manos.

El miércoles temprano, al apenas entrar a su despacho, Aura se encontró con un Vicenzo de semblante serio, esperándola.

—Hola— saludó la joven que otra vez mantenía su cabello recogido.

El varón la notó y regresó su atención a ella, al haberse mantenido viendo los distintos diplomas de la joven ab...

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