Dolor de padre.

—¿Cuándo lo supiste? — preguntó sin verlo.

—¿Cuándo pensabas decirlo? — devolvió más duramente.

—Cedric…— lo nombró al ponerse de pie, nerviosa.

—Siéntate –

—Yo…— quiso explicar ante su tono que bullía en rabia a pesar de no ser alto.

—¡Que te sientes, maldita sea! — alzó la voz y ella se tensó...

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