Capítulo 104 RASTREAR

La puerta se cierra con un estruendo que no solo retumba en las paredes metálicas, sino que se incrusta en el pecho de Elena como un golpe seco que deja vibrando cada costilla, cada nervio, cada pensamiento, y el silencio que le sigue no es alivio sino una presencia densa, casi tangible, como si las...

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