Capítulo 208 LA FECHA QUE EL ALMA NO OLVIDA

El amanecer llegó con un cielo grisáceo, nublado y quieto. No había brisa, solo un silencio extraño, como si incluso la naturaleza se hubiese detenido para honrar una ausencia.

Alessa se despertó antes del alba, sentada en el borde de la cama, envuelta en una bata de seda. El reloj marcaba las 5:42...

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