Capítulo 25 El borrado

Las tres de la mañana llegaron con el zumbido constante de los ventiladores del ordenador. El salón del ático permanecía a oscuras, iluminado únicamente por los destellos de luz que emitían las pantallas de Vivian. Edward se había ido a su despacho para atender unas llamadas con los socios de Zurich...

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