Capítulo 41 El precio de la corona

La calma que siguió a la videoconferencia con Zurich no era más que un espejismo corporativo. A las tres de la tarde, el despacho presidencial de Avanza se encontraba sumido en una actividad frenética pero silenciosa. Vivian permanecía frente a la terminal principal, ejecutando las órdenes de disolu...

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