Capítulo 35 Capítulo 33: Latidos y Cicatrices

Mi cuerpo no era mío.

Ese fue el primer pensamiento coherente que logró abrirse paso a través de la niebla. Era una pesadez adolorida, un dolor donde cada latido marcaba un lugar diferente: unas costillas que protestaban, un labio hinchado, una sien que palpitaba con un eco sordo. El frío era lo si...

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