Capítulo 42 Capítulo 40: No acepto mi derrota

—Mateo… —su voz era un hilo de voz—. Tenemos que dejar de vernos.

Por un segundo, el silencio fue absoluto. Luego, Mateo soltó una carcajada breve y incrédula.

—Vamos, ¿otra vez en eso? —preguntó, meneando la cabeza con una sonrisa condescendiente—. ¿Es tu fase de "esto está mal" este mes? Ya sabe...

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