
Cita a ciegas con un CEO
Ana Karina Martinez Sanabria · Completado · 101.1k Palabras
Introducción
La hermosa pelirroja llevaba dos meses conversando con Fred, era el momento de encontrarse. Mas por un motivo inesperado, él no puede asistir a la cita.
Chelsea sin saberlo ve a un hombre sentado, solo, quien la mira insistentemente. Su actitud la lleva a suponer que se trata de su cita.
—¿Fred? —pregunta ella con cierta duda.
Él al ver que la hermosa mujer que lleva rato observando, lo confunde con alguien más, decide seguirle el juego.
Luego de unas copas demás, van al hotel, es una noche increíble y es un sueño para ella despertar al lado de tan potente semental.
Chelsea sale sin despedirse para su entrevista en Bullock&Company como asistente del CEO.
Su sorpresa es cuando ve entrar a su oficina a Steve Bullock el hombre con quien había pasado la noche anterior.
¡¿Qué hará ahora que descubrió que su cita a ciegas fue con un CEO?! ¿Cómo reaccionará él, ahora que sabe que su aventura de una noche resultó ser su nueva asistente?
Capítulo 1
Chelsea bajo del taxi, se dispuso a entrar al lujoso bar. No podía negar que estaba algo nerviosa, era su primera cita con Fred, el chico que conoció en una de las app más recientes. A diferencia del resto de las aplicaciones para citas de parejas, el perfil del usuario es incógnito, por lo que ella se encuentra literalmente en una cita a ciegas.
Se acerca a la barra, pide un gintoni, es su bebida preferida, eso sin mencionar que le permite salir un poco de su timidez. Mira su reloj un par de veces.
—¿Será que le escribo? —murmura en voz baja. Abre su bolsa para extraer el móvil, y como suele suceder no logra encontrarlo— Por mil demonios, ¿Dónde habré dejado mi celular? —se lleva el dedo a la frente dando ligeros golpes mientras repite— Piensa Chel, piensa. —repentinamente recuerda que debió dejarlo sobre el mesón de mármol de la cocina— Tuvo que ser allí. Todo por salir apurada para llegar puntualmente y él no llega. No me queda otra que esperar por él. ¿Pero cómo podré saber que es él? Nunca me dijo como vendría vestido, claro yo tampoco lo hice.
Piensa en que esperará sólo veinte minutos, si en ese período no ha llegado se irá. Mientras se mantiene en su soliloquio, decide ir al tocador y retocar su maquillaje, quiere verse perfecta, quiere deslumbrar a su galán. Lleva más de un año que tuvo su última conquista, y quiere parecer tan normal como el resto de sus amigas.
—Disculpa, el baño de damas —pregunta al bartender y este señala el pasillo. Ella se levanta, hace un gesto con su mano de que pronto regresará.
Mientras se retoca, ve que ya han pasado un par de minutos, regresa a la barra, se sienta, no deja de mover su pierna de forma impaciente; entre las pocas luces que alumbran el local, distingue la silueta de un hombre.
—¿Será él? —lo observa sacar su móvil y llamar un par de veces. Asume que sí, que debe ser él que está intentando llamarla. Se sienta, pide otra bebida, y lo mira— Cinco minutos y me acerco. Solo eso.
En tanto, el hombre también percibe la insistencia con la que la chica de la barra lo mira.
—Linda nena. —murmura.— Si en cinco minutos no apareces por esa puerta Larissa Hamilton, te vas a arrepentir porque no pienso quedarme esta noche sin pasarla rico.
Repentinamente ve a la hermosa chica aproximarse a la mesa. Ella lo mira como esperando que él reaccione de la misma manera que ella, mostrando interés.
—¿Fred? —pregunta con cierta duda. Si él era su cita a ciegas, la había pegado esta vez, aquel hombre era perfecto.
—¡Sí! Sí, siéntate —se levanta, toma la silla y ella se sienta.
Mientras ella intenta calmar su nerviosismo, él humedece sus labios y piensa en devorar aquel caramelito con papelito y todo.
—Vi que estuviste llamándome. Disculpa dejé mi móvil olvidado en el mesón de la casa.
—Sí, ya estaba por irme —discretamente saca su móvil y lo apaga mientras piensa “sorry querida, llegó tu suplente”
—Bueno, cuéntame ¿Cómo has estado? Anoche no pude conectarme para chatear porque estuve algo ocupada haciendo unos currículos para buscar empleo.
—Extrañé no verte en las redes —agrega él con extrema picardía. Logra ver que ella se sonroja.— ¿Qué deseas tomar? —pregunta él.
—No sé, yo ya llevo un par de gintonic —él eleva ambas cejas sorprendido por su respuesta.
—Me llevas ventaja, pero que tal si brindamos con Champagne, es una ocasión única ¿No te parece?
—Claro, no hay problema.
Él llama al mesonero, quien al verlo lo saluda con confianza, justo cuando va a llamarlo por su nombre le hace un gesto.
—Bienvenido sea usted y su acompañante esta noche.
—Champagne para brindar con mi querida… —hace una pausa y ella se adelanta a responder:
—Chelsea. ¿Olvidaste mi nombre? —pregunta un poco desconcertada.
—No en lo absoluto. Es que estoy un poco desenfocado, ya sabes el trabajo.
—¿Me dijiste que eras diseñador gráfico ¿No?
—Sí, exactamente. Aunque no lo creas requiere de mucha creatividad, por eso suelo buscar en todo lo que veo, una idea, un insight para desarrollarlo luego —le da un guiño, Chelsea se sonroja, nunca imaginó que Fred fuese tan desinhibido y sexy.— ¿y tú me dijiste que…?
—Recién me gradué como Técnico en Administración de empresas.
—¿Por qué no dejamos nuestros chat para luego? Me gustaría conocer un poco más de esta Chelsea. —Ella asiente.
—Sí, por supuesto.
El mesonero se acerca descorcha la botella, ella se sorprende al ver aquello; nunca antes pensó que sería protagonista VIP de una escena tan famosa de las películas románticas que suele ver en su apartamento. El asombro en su rostro, no pasa desapercibido por Steve.
—Por esta noche que comienza en la mejor compañía. —nuevamente Cheisea se sonroja.— ¡A tu salud! —ella levanta su copa y brindan, ella bebe de un solo sorbo la espumosa bebida.
Nuevamente sorprende al experto en seducir mujeres Steve Bullock, el prestigioso CEO de las empresas Bullock&company propiedad de su padre Hugh Bullock, el magnate del Traden Coin. Para un hombre como Steve es increíble ver a una chica asombrarse con cosas que para él son simples y muy comunes. Está acostumbrado a salir con mujeres de mundo, desinhibidas como su actual pareja Larissa Hamilton, la bloguera del momento.
—¿Deseas comer algo?
—No, no es necesario. Ya cené.
—Entonces otro brindis, sirve la segunda copa de champagne para ella, quien por segunda vez, la toma de un solo trago.
La conversación se vuelve amena y divertida sobre todo para Chelsea que no para de reír por todo. Pronto llega la medianoche y Steve recuerda que debe llegar temprano para la reunión de socios.
—¡Creo que debemos irnos?
—Claro —concuerda ella, quien también tiene una entrevista a primera hora en lo que puede ser su nuevo empleo como asistente de una prestigiosa empresa local.
Mientras él se levanta para saludar al gerente del bar, Chelsea intenta ponerse de pie, pero está muy mareada. Trata de disimular cuando ve al apuesto hombre, ir hasta donde está ella. Él le ofrece su brazo y ella se enlaza a él como si no quisiera soltarse jamás.
Steve se percata de lo que está sucediendo con aquella chica, está ebria; supuso que eso ocurriría desde el instante que la vio beber de un solo sorbo las cuatro copas de Champagne que tomó en apenas minutos. Aunque aquello, es un punto a su favor para un playboy como él, por una extraña razón siente ternura hacia ella.
Suben al lujoso auto, ella recuerda una de las conversaciones calientes que tuvo con Fred, se ríe con picardía.
—¿Pasa algo?
—No, nada. —responde ella. Steve la mira y sonríe, pero sin él esperarlo, ella se inclina hacia él, lo sujeta del cuello y lo besa apasionadamente.
En tanto sus labios se unen en un beso, él piensa en lo ardiente que es aquella chica, ya la ternura hacia ella desaparece en cuestiones de milisegundos y ahora sólo desea poseerla.
—Vamos a otro lugar —propone él, pero en la mente de ella solo pedalea la conversación entre ella y Fred de lo divertido que sería hacerlo en un auto a la luz de la luna.
—Déjate llevar —bisbisea ella.
—¿Quieres hacerlo aquí? —pregunta él, hurgando entre sus piernas. Ella enarca su espalda y se estremece al contacto de sus dedos fálicos.— Mejor vamos a otro lado. Pueden detenernos. Y créeme lo que menos deseo es dormir en una celda.
Chelsea reacciona en aquel instante. ¿Estaba yendo muy rápido? Siente un tanto de vergüenza, se gira hacia su asiento y arregla su vestido. Trata de respirar, mientras Steve achica sus ojos para verla, sin entender lo que está pensando.
—Disculpa, creo que me excedí. Debió ser el champagne.
—No te preocupes, si algo me fascina es el ímpetu con que te manejas. —enciende el auto— Vamos a un lugar más íntimo. —Sonríe.
Aunque Chelsea quisiera desistir, su cuerpo arde, arde de placer y de ganas; su vagina es una horno a 250° C, mucho más cuando por el rabito del ojo ve a Steve frotar su índice y pulgar con el líquido viscoso de sus fluidos vaginales para luego olfatearlo como lobo en celo.
Últimos capítulos
#57 Una cita con el amor
Última actualización: 12/24/2024#56 Error de cálculo
Última actualización: 12/24/2024#55 El amor sobrepasa las barreras
Última actualización: 12/24/2024#54 La verdad siempre sale a flote
Última actualización: 12/24/2024#53 No siempre se gana
Última actualización: 12/24/2024#52 Dos almas se reencuentran
Última actualización: 12/24/2024#51 Cómplices perfectos
Última actualización: 12/24/2024#50 La ira de Fred
Última actualización: 12/24/2024#49 El gemido delator
Última actualización: 12/24/2024#48 Segunda oportunidad
Última actualización: 12/24/2024
Te podría gustar 😍
Amor prohibido, venganza perfecta
Pero un día, al regresar a casa antes de lo previsto, descubre una traición desgarradora: Emma, su hija adoptiva, a quien había criado y amado como si fuera de su propia sangre, anuncia que está embarazada de su esposo.
Las dos personas en las que más confiaba le clavan el puñal por la espalda. Sin embargo, cuando conoce al misterioso novio de Emma, un joven cuya mirada ardiente e indebida la consume, solo un pensamiento invade su mente: traición con traición se paga.
La Trilogía de la Bruja Verde
«Primero», dijo obstinadamente, «rechazo tu rechazo».
Lo miré fijamente.
«En segundo lugar, ¿acabas de decir Oakenfire? ¿Como la manada perdida de Ice Moon Oakenfire?»
EL ALFA Y LA DONCELLA es el libro #1 de la trilogía de La Bruja Verde. Eris ha pasado los últimos tres años escondida después de que su manada y sus padres fueran asesinados por un misterioso extraño de ojos amarillos y su horda de vampiros. El Alfa de la Manada Luna Dorada lleva seis años buscando a su pareja y está decidido a no dejar que ella lo rechace. Lo que no se da cuenta es que luchará contra algo más que el obstinado corazón de Eris. Hay una poderosa bestia que colecciona seres sobrenaturales raros y tiene sus ojos amarillos puestos en ella.
Los otros dos libros son EL SEGUNDO LIBRO: LA BETA Y EL ZORRO y EL TERCER LIBRO: EL LEÓN Y LA BRUJA.
Cuando los Contratos se Convierten en Besos Prohibidos
Cuando Amelia Thompson firmó ese contrato de matrimonio, nunca supo que su esposo era un agente encubierto del FBI.
Ethan Black se acercó a ella para investigar el Grupo Viktor—la corporación corrupta donde trabajaba su difunta madre. Para él, Amelia era solo otra pista, posiblemente la hija del conspirador que estaba jurado a destruir.
Pero tres meses de matrimonio lo cambiaron todo. Su calidez e independencia feroz desmantelaron cada defensa alrededor de su corazón—hasta el día en que ella desapareció.
Tres años después, ella regresa con su hijo, buscando la verdad sobre la muerte de su madre. Y él ya no es solo un agente del FBI, sino un hombre desesperado por recuperarla.
Un Contrato de Matrimonio. Una Herencia que Cambia la Vida. Una Traición que Rompe el Corazón.
¿Podrá el amor sobrevivir esta vez a la máxima decepción?
La Pareja Prohibida del Rey Alfa
—¡Maldita sea! ¡Mocosa malcriada! —maldijo entre dientes y me agarró del cabello con brusquedad, pero con cuidado, y luego lo deslizó dentro de mi boca…
Hazel tenía todo lo que una mujer podría desear: un esposo amoroso y atento, un hogar feliz y todo el poder en la palma de su mano.
Sin embargo, su vida de ensueño se convierte en una pesadilla cuando su esposo encuentra a su pareja destinada. Traicionada y destrozada, Hazel intenta liberarse de las cadenas del destino, pero le resulta difícil por los lazos que la atan a su esposo.
Como si que el esposo de Hazel encontrara a su pareja destinada no fuera suficiente castigo de la diosa, su manada fue atacada y ella fue tomada por el despiadado príncipe licántropo como su cautiva.
Luciano, el príncipe licántropo que se aferra con firmeza a las reglas de su reino, codicia la belleza de Hazel y no puede evitar el fuego que se enciende dentro de él.
¿Qué sucede cuando se revela el secreto del pasado que amenaza la vida tanto de Hazel como del príncipe? ¿Será su amor lo bastante fuerte para mantenerlos unidos o los consumirá la ira, la traición y el dolor?
Juego del Destino
Cuando Finlay la encuentra, ella está viviendo entre humanos. Él está cautivado por la obstinada loba que se niega a reconocer su existencia. Puede que no sea su compañera, pero él quiere que sea parte de su manada, lobo latente o no.
Amie no puede resistirse al Alfa que entra en su vida y la arrastra de vuelta a la vida de manada. No solo se encuentra más feliz de lo que ha estado en mucho tiempo, su lobo finalmente viene a ella. Finlay no es su compañero, pero se convierte en su mejor amigo. Juntos, con los otros lobos principales de la manada, trabajan para crear la mejor y más fuerte manada.
Cuando llega el momento de los juegos de la manada, el evento que decide el rango de las manadas para los próximos diez años, Amie necesita enfrentarse a su antigua manada. Cuando ve al hombre que la rechazó por primera vez en diez años, todo lo que pensaba que sabía se pone patas arriba. Amie y Finlay necesitan adaptarse a la nueva realidad y encontrar un camino hacia adelante para su manada. Pero, ¿los separará esta nueva situación?
Adonis Tatuado - Romance de la Mafia
En el que digo que quiero treparlo como a un árbol.
Y él. Acaba. De contestar.
En realidad, es culpa del perro.
Si este gran danés sin entrenar que estoy paseando tuviera algo de modales, nunca habría acabado así:
Con la correa enredada alrededor del hombre más guapo que he visto en mi vida.
Por suerte para mí, el chico se lo tomó con humor.
(Aunque su broma de que los perros se parecen a sus dueños resulta demasiado acertada cuando Rufus empieza a montarle la pierna).
Me deja su tarjeta de presentación y una sonrisa que me afloja las rodillas.
Todavía me estoy pellizcando cuando mi mejor amiga y yo retomamos el paseo.
—Se me hace que te gustó un poquito —me acusa.
Sin pensar y un poco alterada por toda la experiencia, respondo:
—Le enredaría las piernas en la cintura más fuerte que esa correa.
AHÍ es cuando revela que estaba grabando mi respuesta.
AHÍ es cuando me dedica la sonrisa más maliciosa que he visto en mi vida y dice:
—De nada.
Y AHÍ es cuando me pasa mi teléfono y me muestra...
Que le envió la grabación a él.
Siento el corazón en la garganta mientras aparecen esos tres puntitos...
Y luego, un mensaje.
—DEMUÉSTRALO.
Conociendo a mi papá millonario
Felicidad del Ángel
«¡Cállate, carajo!» le gritó. Ella se quedó en silencio y él vio que las lágrimas comenzaban a llenarle los ojos, le temblaban los labios. Oh, carajo, pensó. Como la mayoría de los hombres, una mujer llorando lo asustó muchísimo. Prefiere tener un tiroteo con cien de sus peores enemigos que tener que lidiar con una mujer que llora.
«¿Y tu nombre es?» preguntó.
«Ava», le dijo en voz baja.
«¿Ava Cobler?» quería saberlo. Su nombre nunca había sonado tan bonito, la sorprendió. Casi se olvidó de asentir. «Mi nombre es Zane Velky», se presentó, extendiendo una mano. Los ojos de Ava se agrandaron cuando escuchó el nombre. Oh, no, eso no, nada más que eso, pensó.
«Has oído hablar de mí», sonrió, parecía satisfecho. Ava asintió. Todos los que vivían en la ciudad conocían el nombre de Velky, era el grupo mafioso más grande del estado con su centro en la ciudad. Y Zane Velky era el cabeza de familia, el capo, el gran jefe, el gran mandamás, el Al Capone del mundo moderno. Ava sintió que su cerebro, presa del pánico, se descontrolaba.
«Cálmate, ángel», le dijo Zane y puso su mano sobre su hombro. Su pulgar cayó por delante de su garganta. Ayya se dio cuenta de que si lo apretaba, tendría dificultades para respirar, pero de alguna manera su mano calmó su mente. «Es una buena chica. Tú y yo necesitamos hablar», le dijo. La mente de Ava se opuso a que la llamaran niña. La irritaba a pesar de que estaba asustada. «¿Quién te pegó?» preguntó. Zane movió su mano para inclinar la cabeza hacia un lado y poder mirarle la mejilla y luego el labio.
**************Ava es secuestrada y se ve obligada a darse cuenta de que su tío la ha vendido a la familia Velky para saldar sus deudas de juego. Zane es el jefe del cártel de la familia Velky. Es duro, brutal, peligroso y mortal. En su vida no hay espacio para el amor o las relaciones, pero tiene necesidades como cualquier hombre de sangre caliente.
Advertencias de activación:
Hable sobre SA
Problemas con la imagen corporal
BDSM ligero
Descripciones descriptivas de las agresiones
Autolesión
Lenguaje duro
Destinada al Alfa Que Me Mató
Me arrodillé en el lodo, con la agonía del rechazo desgarrándome por dentro mientras lo veía alejarse junto a Celeste, embarazada.
—Yo, Daemon Blackwood —entonó con frialdad—, te rechazo como mi pareja.
Lo había amado durante diez años… hasta que me humilló en una Ceremonia de Rechazo pública, me abandonó por otra mujer y le declaró la guerra a mi manada. Mis padres murieron protegiéndome. Yo morí sola, hecha pedazos por su traición.
Entonces desperté… tres años antes.
Esta vez, se acabó rogar por su amor.
—Hagamos una apuesta, Daemon —digo cuando desestima mi oferta de romper nuestro vínculo—. Pronto no solo aceptarás este rechazo: lo vas a suplicar.
Me mira con un desprecio helado.
—Yo. No. Suplico.
Suspiro. Como la que ya vivió esto, sé lo que viene. Daemon conocerá a su verdadera pareja, se enamorará perdidamente de ella y por fin me dejará libre. Lo único que tengo que hacer es esperar.
Pero entonces… las cosas se ponen raras.
El hombre que antes pasaba meses lejos de mí ahora vigila cada uno de mis movimientos. Me interroga sobre otros machos. Y cuando de verdad conoce a Celeste, no me rechaza a mí, como se supone que debe hacerlo.
La rechaza a ella.
Deseando al tío multimillonario de mi ex
«¿Lindo? ¿Tu nombre?»
«Tú».
De repente, se enderezó e inclinó toda la parte superior de su cuerpo hacia él, con la mirada fija. «¿Crees que soy hermosa?»
Él rió suavemente, inclinándose más cerca, ella podía sentir su aliento en sus labios.
«Eres etéreo».
Ella cogió su corbata y lo acercó más. «Entonces, ¿te gustaría dormir conmigo?»
Elaine Rock había pasado toda su vida construyendo su empresa hasta que se convirtió en una de las mejores. Pero sus años de arduo trabajo se derrumbaron cuando la acusaron de presionar a su hermana para que intentara suicidarse, y como si la angustia no fuera suficiente, también descubrió que su novio de dos años se iba a casar con su hermana. En su momento más oscuro y desesperado, alguien apareció y no era cualquiera, era Xavier Romano, el multimillonario de 30 años, y el tío de su ex. Sin embargo, quería algo a cambio para ayudar a que su empresa volviera a funcionar. ¡Matrimonio!
Pero no es solo un contrato para Xavier. Quiere su corazón, su cuerpo y su alma. Él tenía la misión de malcriarla estúpidamente.
Embarazada de un hombre lobo
Para que la vida de la joven no esté en peligro, tendrá que aceptar un contrato de matrimonio con el hombre con quien durmió solo una vez.
Pecado Adoptivo
Que me aceptaran en una de las universidades más prestigiosas del país es un sueño hecho realidad, sobre todo porque mi hermano adoptivo ya está allí y es la estrella revelación del fútbol americano.
Es todo lo que siempre he querido...
Hasta que todos mis sueños se hacen pedazos.
Mi “hermano” me odia.
No es el mismo chico que salió de nuestra casa camino a la grandeza. No quiere saber nada de mí y me trata peor que a su enemigo.
Hasta que lo veo con una chica.
Y entonces ya no se ve como mi hermano.
Se ve como el atractivo deportista por el que todas las chicas del campus se derriten.
Esto está mal.
No debería mirarlo de esta manera.
Y él no debería tocarme como si estuviera listo para devorarme.
Es mi hermano.
¿O no?
Las líneas se difuminan y los cimientos bajo mis pies se tambalean entre la lujuria y el pecado.
Se susurran secretos sobre piel febril, se comparten besos prohibidos en rincones oscuros.
Pero nunca es suficiente.
Necesito más.












