22- Luchando contra una sonrisa

Probó con Kim, quien normalmente llegaba al trabajo alrededor de las ocho. Pero ella tampoco contestó su teléfono.

En este punto, su corazón latía con fuerza. Trató de no pensar en que Bryce hubiera visitado su casa.

La alarma se habría activado, se dijo a sí mismo. A menos, claro, que Bryce—o alg...

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