Capítulo 32 Mi contacto

Alma

Adriano mira el sobre en sus manos sin abrirlo.

Lo gira un par de veces, lo sopesa, y después me busca la cara. No hay sorpresa en su expresión, ni enfado, ni nada que se le parezca. Solo esa calma suya que a veces me da ganas de gritarle.

—¿Qué es esto?

—Ábrelo.

Lo abre. Saca las fotos...

Inicia sesión y continúa leyendo