Capítulo 34 Decidir

Alma

La mañana siguiente empieza con Adriano sacándome de la cama a las ocho en punto, cosa que no pienso perdonarle ni aunque me lo pida de rodillas. Me revuelvo entre las sábanas, tirando de la manta hasta cubrirme la cabeza, y desde debajo de ella lo oigo moverse por la habitación como si fue...

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