Capítulo 35 Sin remitente

Alma

Sonríe, coge la libreta otra vez y vuelve a escribir. Yo termino mi café en silencio y me quedo mirándolo, pensando en que hace un mes esto me habría parecido una locura y ahora me parece lo más normal del mundo.

Por la tarde, camino a casa de los Alcázar, el coche va en silencio. Adriano cond...

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