Capítulo 36 Confesiones

Alma

Me siento, y durante unos segundos nadie más dice nada. Victoria sigue de pie, con las manos apretadas contra el pecho, mirando alternativamente a su marido y a su hijo como si no supiera a quién de los dos temerle más. Luciano tiene la vista clavada en el suelo, y Gala le acaricia el brazo...

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