Capítulo 43 Puede ser

Alma

Beatriz se queda con el tenedor a medio camino de la boca, mirando a su marido, y Adriano, que hasta ahora había estado fingiendo indiferencia, se queda muy quieto en su silla. Belmonte me observa con una atención nueva, como si acabara de verme por primera vez.

—Eso fue una tragedia —dice al ...

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