Capítulo 44 La herida

Alma

Me quedo completamente inmóvil.

Los pasos avanzan por el pasillo con un ritmo firme, seguro, el mismo que he aprendido a reconocer desde el primer día. No necesito asomarme para comprobar quién es. Adriano siempre camina igual, como si cada paso estuviera calculado con antelación y no existiera...

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