Capítulo 48 Honestidad

Alma

Cuando vuelvo al penthouse ya es casi mediodía. Vera me espera en el salón con el portátil abierto y una taza de café que debe de llevar horas ahí, porque ya no echa humo.

—¿Ya se ha ido? —pregunta sin levantar la vista.

—Ya. ¿Has encontrado algo mientras tanto?

—Algo, sí. Pero no sé si es b...

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