Capítulo 18 Deudas por saldar

La oficina estaba en penumbra.

Eran casi las ocho de la noche, la hora en la que Kenneth solía encerrarse a trabajar sin que nadie lo molestara.

Cuando abrió la puerta, se detuvo.

Había un aroma en el aire. Whisky… y tabaco y esa loción tan característica que todos decían que era el aroma de la m...

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