Capítulo 260 Princesa consentida

Demian permanecía de pie en el centro del despacho, con la camisa abierta a la mitad y el pantalón perfectamente ajustado. Mariela cruzó el umbral con el paso titubeante y los ojos clavados en el suelo. Carlos la dejó en la puerta y se retiró con discreción, cerrando tras de sí.

—Mariela... —la voz ...

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