Capítulo 41 Sin dejar cabos sueltos.

La tarde pasó más rápido de lo que Aria esperaba.

El efecto del sedante aún permanecía en su cuerpo, pero ya no era tan intenso. Poco a poco, su mente comenzaba a despejarse, aunque una ligera pesadez seguía anclada en sus extremidades, despertó lentamente, sintiendo el calor familiar bajo su mejill...

Inicia sesión y continúa leyendo