Capítulo 46 Nunca fue tuya...

Cuando Aria abrió los ojos, todo le daba vueltas.

Su cabeza pesaba, su cuerpo no respondía como debería, y una sensación extraña recorría sus extremidades. Estaba acostada en una cama que no reconocía. El ambiente era desconocido, frío, ajeno, Sintió una mano acariciar suavemente su mejilla, era ti...

Inicia sesión y continúa leyendo