
CONTRATO DE MATRIMONIO CON MI CUÑADO
MJ Letras · En curso · 31.1k Palabras
Introducción
Sara Smith tenía todo lo que el dinero podía comprar: un penthouse en la ciudad, vestidos de diseñador, viajes en jet privado y amantes dispuestos a rendirse ante su belleza. Pero detrás del brillo, había una historia marcada por el abandono, el abuso y el hambre. Huyendo de su pasado, Sara se convirtió en Rubí, una sugar baby que supo usar su cuerpo y su inteligencia para abrirse camino entre los poderosos.
Cuando Roger, su benefactor más leal, es asesinado frente a sus ojos, Sara se convierte en la única heredera de una fortuna manchada de secretos… y en el próximo blanco de un grupo criminal que no perdona cabos sueltos. Fingiendo ser la prometida perfecta del heredero Felipe Mckenzie, cree haber encontrado la salida perfecta. Pero todo se desmorona cuando descubre que su amante más prohibido, Mr. M —el hombre que la enseñó a amar con furia y a rendirse con placer— es Edward Mckenzie, el tío de su futuro esposo.
Ahora, atrapada entre una familia influyente que comienza a sospechar, un pasado que amenaza con salir a la luz y una pasión imposible de enterrar, Sara deberá decidir: ¿renunciar a todo y salvarse o arriesgarlo todo por el amor y la libertad que tanto ansía?
Una historia de deseo, traición y supervivencia en un mundo donde el lujo tiene precio y los secretos... también.
Capítulo 1
CAPÍTULO 1.
Narra Bianca Madrigal
Tenía el corazón acelerado. Me miré una última vez en el espejo, alisando el vestido que me costó horas elegir en aquella tienda de la Quinta Avenida. Era mi cumpleaños número veinte… pero no uno cualquiera. Este era especial.
—Te están esperando, ya llegó Daniel —anunció mi nana, golpeando con suavidad la puerta.
Sentí un cosquilleo recorrerme de pies a cabeza. Daniel. Mi novio, el amor de mi vida había llegado.
Los primeros minutos de la fiesta pasaron como en una película: saludos, sonrisas, copas de champán... hasta que todo se detuvo.
—Sí, acepto —susurré sin pensar, con la voz temblando de emoción.
Daniel se arrodilló frente a mí, con una cajita en la mano y un anillo que brillaba tanto como mis ojos en ese momento. Me estaba proponiendo matrimonio, ahí, frente a todos.
No puedo describir exactamente lo que sentí. Era como si el mundo se detuviera solo para nosotros dos.
Mi padre me abrazó con fuerza, y al instante, Boris Linares, el padre de Daniel, apareció para felicitarlo con una sonrisa.
No era ningún secreto: para nuestros padres nuestra unión no solo era amor, era un acuerdo perfecto entre dos familias de élite. Una alianza poderosa. Conveniente y fría.
Pero yo no pensaba en eso. Solo podía ver a Daniel, su mirada dulce, sus manos cálidas entre las mías, nuestro amor era real.
—Ven, salgamos un momento —me dijo, llevándome al jardín, lejos del ruido, de las miradas y los brindis.
La noche estaba templada, el aire olía a rosas y a pasto recién cortado.
—Te amo —me dijo con esa voz que siempre lograba desarmarme—. Mañana tengo que viajar a España por un asunto de negocios, pero quería pedirte esto hoy. Asegurar lo nuestro.
Me besó con intensidad, con ese tipo de beso que te hace olvidar dónde estás. Me rodeó con fuerza por la cintura, y yo me dejé llevar. Sus labios bajaron y sus manos empezaron a tocar mis senos mientras sentía la dureza en sus pantalones.
Gemi, empecé a sentir mi feminidad húmeda.
—Espera... aún no —le pedí, separándome un poco.
No habíamos llegado a ese momento. Y aunque lo deseaba con todo mi ser, había algo más fuerte dentro de mí: las lecciones insesantes de mi madre sobre lo importante de la virginidad.
Daniel suspiró, pero no se molestó. Sonrió y me acarició la mejilla con ternura. Lo amaba también por eso. Por ser paciente, por respetar mi decisión
—Preciosa… yo…
Nuestra conversación fue interrumpida por un ruido en el salón, fuimos de inmediato.
Y entonces lo vi.
Max Linares. El hermano mayor de Daniel, estaba borracho, haciendo un escándalo con uno de los meseros.
—¡Te pedí otro whisky! —gritaba lanzando la charola de los tragos.
Mi cuerpo se tensó.
—Te dije que no estaba invitado —le dije a Daniel, tratando de mantener la calma Pero furiosa por su presencia.
Siempre que discutíamos era por Max. Él era la única sombra sobre lo que teníamos.
Su hermano era la oveja negra de los Linares, un hombre que solo vivía de escándalo en escándalo, con una reputación de mujeriego y perdedor.
—Lo siento… lo invité yo. Quería que me apoyara hoy.
Daniel fue hacia él. Max, tambaleante, se acercó a mí con los ojos brillantes y un aliento que olía horrorosamente a alcohol.
—Te vas a llevar al mejor de los Linares —soltó, abrazándome sin mi permiso.
—Llévatelo. Ya arruinó mi noche —le dije, apartándolo de un empujón antes de subir a mi habitación.
Estaba furiosa.
Los Madrigal nunca nos habíamos visto envueltos en escándalos. Nuestro apellido era sinónimo de respeto, discreción y todo por culpa de Max Linares nos metimos en un escándalo.
Mi papá dio por terminada la fiesta unos minutos después. No me sorprendió. Lo conozco demasiado bien, y sé cuánto le molesta que lo señalen, aunque no tenga la culpa.
Baje el cierre del vestido que apenas había usado un par de horas, con un suspiro, sintiendo cómo la rabia seguía quemándome por dentro. Traté de calmarme mirando el anillo que llevaba en la mano, pero no funcionó. Mi pecho seguía latiendo con fuerza, lleno de emociones que no lograba ordenar.
Un golpecito en la ventana me hizo girar. Era Daniel.
—Mi amor... —susurró mientras entraba con cuidado—. Vine a pedirte perdón. No pensé que mi hermano fuera capaz de algo así.
No necesitaba más palabras. Lo abracé y lo besé solo me importaba el
—Mañana te vas de viaje. No quiero pelear —dije en voz baja, con la frente apoyada en su pecho.
Sus ojos me miraron con ese brillo que siempre me desarmaba, el mismo que me enamoró desde la primera vez. Me rodeó con sus brazos, me acercó aún más, y nos volvimos a besar.
—Tengo que irme —murmuró, apoyando su frente contra la mía.
—¿Por qué? —susurré, aferrándome a él. No quería soltarlo. No cuando sabía que pasaría semanas sin verlo.
—Porque no podré resistirme. Estás tan hermosa... —me besó de nuevo, con esos labios que sabian a frambuesa.
Por primera vez, no quise pensar. Ni en lo correcto, ni en lo que esperarían los demás. Solo en lo que yo deseaba.
Di un paso atrás. Dejé que el vestido se deslizara por mi cuerpo hasta caer al suelo. Me quedé frente a él, temblando un poco, vestida solo con mi ropa interior.
—No voy a detenerte —le dije, con la voz apenas firme.
Sonrió, caminó hacia mí y caímos en la cama. Bajo sus besos por mi abdomen, llegando a mi feminidad, su lengua me derrumbo, la manera en la que me empape al sentir ese contacto fue suficiente para empezar a gemir.
—¿Estás lista preciosa? —subio sus besos y se quedó un rato en mis senos, metiendolos en su boca, mientras de mi escapaba jadeos
—Si mi amor, tómame
Agarro mi mano y la puso sobre su miembro erecto, nunca había tocado uno, fui torpe, Pero lo masturbe con suavidad.
Gruñía, movía su cadera
—Lo haré ahora
Abrió mis piernas, yo espere ansiosa mientras lentamente entraba en mi, lance un grito y tuve que cubrirme con la almohada para no ser escuchada.
—Me duele
—Relajate, después no querrás parar.
Los besos y las caricias hicieron el momento menos tenso, empecé a mover mi cadera mientras el continuaba.
Agarre las sabanas con fuerzas y sentir como mi feminidad se contraia, el gruño y se derramo en mi.
Después, nos quedamos abrazados. Él besaba mi cuello mientras yo trataba de grabarme cada segundo.
—Debo irme —susurró de nuevo.
Pero yo ya estaba rendida. Le di un beso suave en los labios y me dejé caer en el sueño.
Desperté tarde. Muy tarde. Me duché con calma, todavía nerviosa pero completa, Mis manos se detuvieron en mis curvas.
Salí de la habitación secándome el cabello, hasta que los gritos desde el salón me congelaron.
Bajé corriendo las escaleras, con el corazón golpeando en el pecho. En la puerta estaban Max, su padre... y el mío.
—¿Qué haces aquí? —le solté a Max, sin filtro—. Si viniste a disculparte, está bien, pero no quiero verte cerca.
—No vinieron por eso, hija —dijo mi papá con los ojos llenos de lágrimas.
Todo se detuvo.
—¿Qué p
asa? —pregunté, sintiendo cómo la sangre me abandonaba el rostro.
—El avión de Daniel... tuvo un accidente. No hubo sobrevivientes.
Últimos capítulos
#27 27
Última actualización: 6/9/2025#26 26
Última actualización: 6/4/2025#25 25
Última actualización: 6/4/2025#24 24
Última actualización: 6/4/2025#23 23
Última actualización: 6/4/2025#22 22
Última actualización: 6/4/2025#21 21
Última actualización: 6/4/2025#20 20
Última actualización: 6/4/2025#19 19
Última actualización: 6/4/2025#18 C18
Última actualización: 6/4/2025
Te podría gustar 😍
La venganza de la heredera y el CEO secreto
Fui adoptada por una familia, pero su otra hija adoptiva, Emilia, me tendió una trampa y terminé en prisión en su lugar. Ahora, estoy decidida a vengarme.
En mi camino aparece un inesperado protector: un multimillonario de bajo perfil que ha perdido la fe en el amor…
¿Se enamorará de mí? ¿Podremos liberarnos del pasado y tener un hogar juntos?
El deseo del millonario
El deseo del millonario.
La Noche Antes de Conocerlo
Dos días después, entré a mi pasantía y lo encontré sentado detrás del escritorio del CEO.
Ahora le traigo café al hombre que me hizo gemir, y él actúa como si yo hubiera cruzado la línea.
Empezó con un reto. Terminó con el único hombre que nunca debería desear.
June Alexander no planeaba acostarse con un extraño. Pero en la noche que celebra haber conseguido su pasantía soñada, un reto salvaje la lleva a los brazos de un hombre misterioso. Es intenso, callado e inolvidable.
Pensó que nunca lo volvería a ver.
Hasta que entra en su primer día de trabajo—
Y descubre que él es su nuevo jefe.
El CEO.
Ahora June tiene que trabajar bajo las órdenes del hombre con quien compartió una noche imprudente. Hermes Grande es poderoso, frío y completamente prohibido. Pero la tensión entre ellos no desaparece.
Cuanto más cerca están, más difícil se vuelve mantener su corazón y sus secretos a salvo.
Embarazada de los Gemelos Genios del Alfa
El enigma del millonario
"¿Eres virgen?" preguntó Ayden, y Arya casi escupió su bebida.
"Quiero decir, ¿cuenta si he usado un vibrador?", respondió ella mientras notaba cómo Ayden trataba de tragar con fuerza su agua.
"¿Cuántas parejas sexuales has tenido?", preguntó Ayden con seriedad.
"Bueno, solo he tenido un par de consoladores. Resulta que los de látex son muy resistentes", respondió ella sonriendo.
Ayden se levantó molesto y rompió el buen humor de la habitación. "Esto no es un puto juego, señorita Arya", dijo amenazante el millonario. "Lárgate".
"No, espera, estaba bromeando", trató de aclarar Arya.
"He dicho que te largues, ¡fuera!" puntualizó Ayden cada palabra y golpeó la mesa.
Arya, que veía su única oportunidad destrozada, se arrepintió de haber bromeado como lo hizo. Nunca pensó que tendría tales consecuencias. Caminó desolada hacia la salida sin esperar nada, sin saber qué hacer ni a quién recurrir.
Mientras intentaba detener un taxi, un Aston Martin de color oscuro se detuvo delante de ella. Era Ayden Emory. "Sube", le pidió, pero ella lo ignoró.
"¿Eres siempre tan testaruda? Sube o no hay trato", insistió Ayden.
La esperanza de que no todo hubiera terminado se apoderó de ella, y subió al lujoso coche del millonario.
Solo un para siempre
Digo, porque debe existir una razón para que a estas alturas me siga afectando aquello que viví hace tantos años. Algo que explique, por qué los hechos que me llevaron hasta donde hoy estoy, me persigan sin cansancio.
Desde que todo comenzó, o acabó, depende de cómo se mire, no he podido avanzar. No realmente. Siempre hay algo que me hace regresar atrás.
Una frase. Un lugar. Una fecha.
Todo me lleva hacia él.
A mi supuesto "para siempre".
La frustración y la rabia me llenan cuando recuerdo cómo sucedió todo. Cómo fue capaz de mirarme a los ojos mientras besaba a otra, mientras tocaba a otra. Cómo fue capaz de culparme de todo cuando lo enfrenté.
El dolor de la traición fue horrible. No solo por lastimar mi orgullo, mi dignidad, sino también, por todo lo que provocó en mi posterior vida.
Me prometió un para siempre. Y nunca lo cumplió.
No al menos, de la forma en que debía.
Corazón sin dueño
Mírame
Antonella, por su parte, es maestra de escuela primaria. Lleva seis años casada con Bruno, un hombre violento y humillante que la somete física y psicológicamente. No la ama; para él, Antonella es poco más que una empleada. Aunque ella no está enamorada, soporta el matrimonio por miedo y por el deseo de que las cosas mejoren algún día.
El destino los cruza en un bar karaoke. Diego llega allí empujado por su mejor amigo, buscando un respiro a su rutina. Antonella asiste gracias a su mejor amiga, directora del colegio, aprovechando la ausencia temporal de su esposo. Comparten mesa sin conocerse, hasta que una emergencia obliga a sus amigos a marcharse juntos, dejándolos solos. Entre canciones, copas y una conexión inesperada, se besan y terminan pasando la noche en un motel. Ninguno revela estar casado; ambos creen que ha sido un encuentro fugaz.
El reencuentro llega durante una reunión de padres, cuando descubren que Diego es el padre de uno de los alumnos de Antonella. Deciden mantener una relación estrictamente profesional, pero el deseo y los sentimientos los superan, arrastrándolos a una relación clandestina que desafía sus vidas y sus límites.
Prohibido enamorarse
El CEO Sobre Mi Escritorio
—Sé que sí.
—¿Y si no quiere este tipo de protección?
—La querrá —digo, bajando un poco la voz—. Porque necesita a un hombre que pueda darle el mundo.
—¿Y si el mundo arde?
Mi mano se tensa sutilmente en la cintura de Violet.
—Entonces le construiré uno nuevo —respondo—. Aunque tenga que quemar el viejo yo mismo.
No trabajo para Rowan Ashcroft.
Trabajo bajo él.
Desde mi escritorio, decido quién obtiene acceso al CEO más implacable de la ciudad y quién no pasa del lobby. Gestiono su tiempo, su silencio, sus enemigos. Mantengo su mundo en marcha mientras el mío se derrumba en silencio bajo facturas impagas, una madre internada en rehabilitación y un hermano que desapareció sin despedirse.
Rowan Ashcroft es poder envuelto en un traje a medida.
Frío. Intocable. Implacable.
No coquetea. No sonríe. No ve a las personas, solo su utilidad.
Y durante mucho tiempo, yo solo fui útil.
Hasta que empezó a observarme.
Al principio, el cambio en su atención es sutil. Una pausa demasiado larga. Una mirada que se queda. Órdenes que me acercan en vez de alejarme. El hombre que está de pie frente a mi escritorio empieza a controlar más que mi agenda, y me doy cuenta demasiado tarde de que llamar la atención de Rowan Ashcroft es mucho más peligroso que ser ignorada.
Porque los hombres como él no ansían afecto.
Ansían posesión.
Esto se suponía que era un trabajo.
No una prueba de mis límites.
No una lenta y deliberada caída en su autoridad.
Pero si Rowan Ashcroft decide que pertenezco bajo su escritorio, que así sea.
Sobrevivir tiene un precio, y las facturas no se preocupan por cómo las pago.
Después de la Aventura de mi Esposo, me Volví a Casar con un Multimillonario
Un amor mexicano
Pero, su camino cambia cuando se ve obligado por su padre a contraer matrimonio con la única hija de su padrino, Carolina Beltrán y, así, obtener más poder como más territorio en los negocios familiares. Pero ocurren atentados contra su familia, Daniel, busca a los culpables, pero entre más escarba, secretos encuentra, haciéndole pensar que el enemigo podría estar en su misma familia.
Poseída por el Despiadado Alfa
Ella nunca debió sobrevivir.
Ivy Mooncrest es la vergüenza de su manada: una Gamma solo de nombre, condenada por pecados que nunca cometió. Cuando el Alpha Brian la envía al dominio de los depredadores más peligrosos que existen, no le da una misión.
Le da una sentencia de muerte.
Los Hermanos Thorn. En The Obsidian, su club exclusivo donde las sombras bailan con el deseo y el poder, tres lobos gobiernan con autoridad absoluta:
Jaxson: frío, calculador, intocable.
Malric: astuto, peligroso, siempre tres pasos por delante.
Kael: el ejecutor implacable cuya mirada penetrante arranca cada mentira, cada máscara, cada defensa.
Un solo error, y ella es borrada. Un solo desliz, y es devorada. Pero Ivy no es la pieza frágil que ellos esperan.
A medida que Ivy se ve arrastrada más y más dentro de su oscuro imperio, las líneas se desdibujan entre misión y deseo, entre cautiva y participante dispuesta. Los hermanos no solo quieren su obediencia. Quieren que se rinda. Sus secretos. Su cuerpo. Su alma.
Y en un mundo donde el poder lo es todo y confiar resulta fatal, Ivy se enfrenta a una elección imposible:
Arder en su fuego… o dejar que la forjen en algo irrompible.
ADVERTENCIA: Esta es una novela romántica paranormal oscura con contenido explícito, dinámicas de poder y elementos de BDSM. Presenta una manada moralmente gris, alphas posesivos y una protagonista que juega con fuego.












