
Contrato por un bebé
Noa. V · Completado · 137.3k Palabras
Introducción
Lo que comienza como una fría transacción se convierte en un juego de emociones, secretos y deseos no confesados.
Primero deberán vencer la barrera que le han puesto a sus sentimientos, y luego a un enemigo inesperado.
Capítulo 1
Alejandro Montenegro se levantó de su escritorio, observando desde su lujosa oficina en el centro de la ciudad las luces que parpadeaban en la distancia, como un reflejo de las vidas que se desarrollaban en la ciudad que nunca dormía. A sus treinta y cinco años, su aspecto era tan impasible como su carácter, y eso hacía difícil adivinar su edad exacta. Alto, robusto, con una musculatura que parecía esculpida para competir con las grandes estatuas del Renacimiento, Alejandro tenía el rostro de un hombre que podría ser tanto un héroe como un villano. Su cabello rubio, ligeramente despeinado, caía en ondas sobre su frente, haciendo un contraste perfecto con sus ojos intensamente azules, como el océano en su estado más sereno y profundo.
Las mujeres lo miraban con admiración, y los hombres con una mezcla de envidia y respeto. Su presencia se imponía. Su sonrisa era un arma afilada, cargada de cosas que nadie podía discernir con exactitud, ya que, raramente dejaba entrever sus verdaderas emociones. Era dueño de una agencia de arquitectura que había fundado él mismo, y su éxito estaba escrito en cada rascacielos, en cada proyecto que veía cobrar vida con sus diseños. La perfección era su estándar, y siempre conseguía lo que se proponía.
“Lo que veo no es solo una estructura de concreto. Veo un desafío, una obra que dejará una huella”, solía decir en cada reunión, sin que ninguno de sus empleados osara cuestionarlo. Alejandro era el tipo de hombre que no necesitaba demostrar nada a nadie; su nombre lo hacía por él.
Cada mañana transcurría con una eficiencia implacable. Cada reunión había sido más productiva que la anterior, y las propuestas que había presentado ante su equipo de trabajo se habían resuelto con rapidez y determinación. Los proyectos que salían de su oficina eran siempre innovadores, marcando tendencias en el diseño urbano. Sin embargo, a pesar de la admiración que despertaba a su alrededor, Alejandro sentía un vacío. Algo faltaba.
Era el tipo de hombre que no tenía tiempo para sentimentalismos, pero cuando el reloj marcaba las siete de la tarde y la oficina quedaba vacía, en los rincones más oscuros de su mente, un pensamiento recurrente lo atormentaba: el hecho de que, a pesar de su éxito profesional, su vida personal era un absoluto desastre. La gente lo admiraba, pero no lo conocía. Nadie sabía realmente lo que se escondía detrás de su fachada perfecta.
La ruptura con Jesica, la mujer con la que había planeado pasar el resto de su vida, tener hijos y formar una familia, seguía doliendo. No le gustaba recordar cómo había terminado. Ella había sido su todo, y su familia había insistido en que no era la mujer adecuada para él. Pero lo peor no fue la separación en sí, sino cómo todo se desmoronó en silencio. No hubo gritos, ni lágrimas, solo una fría despedida.
Era un hombre que había perdido la capacidad de creer en el amor, y sin embargo, el deseo de ser padre seguía encendiendo una llama en su pecho, una llama que no lograba extinguirse, aunque su vida estaba envuelta en un cúmulo de fracasos sentimentales. La idea de ser padre lo rondaba constantemente, pero la historia de su corazón roto lo hacía dudar. Si había algo que no quería repetir era la sensación de abandono, de no ser suficiente para alguien.
“Un hombre que lo tiene todo… menos una familia”, se decía a menudo con sarcasmo mientras observaba el reloj, ya dispuesto a irse a casa.
Sin embargo, algo lo detenía. Una llamada entró justo cuando estaba a punto de salir. Era su mejor amigo, Marcos.
— Alejandro, ¿estás ocupado?— la voz de Marcos sonaba urgente, como si no pudiera esperar.
— No mucho— respondió Alejandro, notando un deje de cansancio en su voz— ¿Qué pasa?
— Necesito que me ayudes con algo. Es algo importante, y tú eres la persona que necesito a mi lado.
Alejandro suspiró, mirando las sombras del atardecer que se filtraban por las ventanas de su oficina. No tenía ganas de nada, pero la urgencia en la voz de su amigo lo convenció.
— Está bien, dime qué necesitas.
— Estoy organizando un evento benéfico para un hogar de niños. Es un proyecto de gran magnitud, y quiero que seas parte. Hay muchos personajes importantes involucrados, y la gala será dentro de dos días. Este proyecto tiene el potencial de hacer una gran diferencia para esos niños, Ale, pero para ello necesitamos el apoyo de alguien con tu reputación y tu capacidad para gestionar grandes iniciativas.
Alejandro se quedó en silencio por un momento, pensativo.
— Ya sabes que no soy de involucrarme en este tipo de cosas, Marcos. Estoy centrado en mi trabajo y no tengo tiempo para otras responsabilidades.
— Te entiendo, pero te prometo que esto es diferente. Es algo que podría cambiar muchas vidas. Y lo más importante, te ayudaría a redirigir tu enfoque. Estoy seguro de que el evento será todo un éxito si te unes. Serán solo unas horas de tu tiempo, Alejandro. Créeme, es una oportunidad que no querrás dejar pasar.
Alejandro miró su reloj, luego su computadora apagada, el teléfono sobre la mesa, y finalmente cedió con una leve sonrisa resignada.
— Está bien. Dime cuándo y dónde.
— Mañana a las ocho, en el restaurante del centro. Allá te daré todos los detalles. Gracias, amigo, no te arrepentirás.
— No lo sé, pero veremos cómo va— respondió Alejandro, con un tono de voz que no dejaba claro si estaba convencido.
El día siguiente, Alejandro llegó puntual al restaurante. El lugar era elegante, de esos en los que las conversaciones no se mezclan con el ruido. Marcos estaba esperando en una mesa privada, ya con una copa de vino sobre la mesa. Cuando Alejandro se acercó, su amigo lo saludó con una sonrisa, más relajado de lo que parecía en su llamada.
— Te agradezco que hayas venido, Ale— dijo Marcos, mientras le indicaba que tomara asiento — Te lo prometí, ¿verdad? Es un proyecto que, sin duda, cambiará muchas vidas.
Alejandro se sentó frente a él, quitándose la chaqueta con un gesto automático, mientras echaba un vistazo a su alrededor. No era la primera vez que lo invitaban a participar en una causa benéfica, pero había algo en la insistencia de su amigo que despertaba su curiosidad.
— ¿De qué se trata exactamente?— preguntó, inclinándose ligeramente hacia adelante.
Marcos lo miró con una sonrisa cómplice, sabiendo que había logrado captar su interés.
— Este hogar acoge a niños huérfanos, la mayoría de ellos con historias desgarradoras. Pero más allá de eso, lo que hace que este evento sea único es la gala que organizaremos. El evento atraerá a muchas figuras poderosas, desde políticos hasta empresarios. Si conseguimos el apoyo adecuado, podremos asegurar el futuro de estos niños durante años. Y tú, Alejandro, tienes una conexión que no cualquiera puede lograr. Tu influencia y tu prestigio pueden hacer que este evento sea un éxito total.
Alejandro, aunque no solía sentirse atraído por este tipo de compromisos, se dio cuenta de que lo que su amigo le proponía era algo más grande que un simple proyecto. Era la oportunidad de utilizar su éxito para algo trascendental. Se reclinó en su silla, pensativo.
— ¿Y qué necesitas de mí exactamente?— preguntó con cautela.
— Solo tu presencia, tu apoyo para atraer a los patrocinadores más importantes. Sabes que el impacto de tu participación será lo que marque la diferencia.
Alejandro permaneció en silencio unos segundos, contemplando la propuesta. No le gustaba comprometerse, pero algo en la intensidad de las palabras de su amigo lo hizo reconsiderarlo. Quizás no era solo el evento lo que importaba. Tal vez era el desafío de involucrarse en algo que no tuviera que ver con las paredes de vidrio y acero que dominaban su vida.
— Está bien— dijo finalmente.— Te ayudaré. Pero quiero tener toda la información antes de la gala.
Marcos sonrió ampliamente, satisfecho con la respuesta.
— No te arrepentirás, Alejandro. Gracias.
Alejandro se levantó de la mesa, su mente ya trabajando en lo que necesitaba hacer a partir de ahora. Algo le decía que este evento iba a ser más importante para él de lo que imaginaba, aunque no sabía cómo o por qué.
Últimos capítulos
#106 Capítulo 106 Epílogo
Última actualización: 2/16/2026#105 Capítulo 105 Para siempre
Última actualización: 2/16/2026#104 Capítulo 104 La única mujer en mi vida
Última actualización: 2/16/2026#103 Capítulo 103 Motivos para celebrar
Última actualización: 2/16/2026#102 Capítulo 102 Venciendo al enemigo
Última actualización: 2/16/2026#101 Capítulo 101 Mi lugar seguro
Última actualización: 2/16/2026#100 Capítulo 100 Sigamos soñando
Última actualización: 2/16/2026#99 Capítulo 99 Recuperando sueños
Última actualización: 2/16/2026#98 Capítulo 98 Celebración agridulce
Última actualización: 2/16/2026#97 Capítulo 97 Una herida abierta
Última actualización: 2/16/2026
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