Capítulo 31 Treinta y uno

Ella exhaló antes de que él le dedicara esa sonrisa a la que sabía que jamás se acostumbraría.

Porque Kael no era el tipo de persona que le sonreía a alguien como ella y, de pronto, estaba repartiendo esas sonrisas con demasiada facilidad.

La inquietaba por completo.

No era cálida; era el encanto...

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