Capítulo 32 Treinta y dos

Ni uno solo de ellos.

Los estudiantes se quedaron completamente inmóviles, como una hilera de figuras de cera plantadas sobre el césped bien recortado. Sus expresiones estaban totalmente en blanco; los ojos, abiertos de par en par, muertos e impasibles, sin pestañear, mientras sostenían sus smartph...

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