Capítulo 40 El huésped y el juego

Los primeros rayos del amanecer se asomaron por la rendija de una ventana, pintando tenues franjas sobre el rostro de Millie. A pesar de haber dormido apenas tres miserables horas, estaba completamente despierta. Los acontecimientos de la noche anterior se repetían en su mente como un montaje vertig...

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