Capítulo 101 El tren de la misericordia.

El bosque de abedules y pinos a las afueras de Klin no era un refugio; era una boca de lobo abierta, llena de dientes de hielo y sombras que se movían con el viento.

Mariana Solís corría.

O, mejor dicho, se arrastraba a una velocidad que su cuerpo roto apenas podía sostener.

Cada paso era una tortur...

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