Capítulo 102 El rastro en el acero.

Damián estaba a punto de ordenar que peinaran el bosque de nuevo, metro a metro, convencido de que ella seguía allí, agazapada en la oscuridad, temblando de miedo bajo algún arbusto.

—¡Traed más luces! —gritó—. ¡No quiero que quede una sola sombra sin revisar!

Pero entonces, un sonido gutural rompió...

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