Capítulo 108 No te doy permiso para morir.

El pueblo de Zavidovo parecía haber sido borrado del mapa por la tormenta. Las pocas luces de las casas diseminadas parpadeaban como velas a punto de extinguirse bajo el peso de la nieve que caía en sábanas densas y furiosas. 

El viento aullaba entre los árboles, un sonido agudo y lamentoso que se m...

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