Capítulo 115 Señales de vida.

Nicolás regresó a la tercera planta con dos vasos de café expreso doble en una bandeja de cartón inestable sobre su regazo. 

El viaje en el ascensor había sido solitario, pero su mente seguía llena de ruido. Katia. El nombre rebotaba en su cráneo junto con la imagen de esos ojos verdes furiosos. 

—E...

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