Capítulo 152 Crujido de costillas.

—Veintiocho, veintinueve, treinta. ¡Ventila!

La voz de Katia estalló en el interior reducido de la ambulancia.

Damián Rostov no dudó. Apretó la bolsa de resucitación manual con sus dos manos manchadas de sangre. El plástico crujió. El aire entró a presión por la mascarilla hasta los pulmones inofens...

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