Capítulo 213 El peso de la sangre.

—Es mi mujer y es mi casa, Mariana. Lárgate —rugió Nicolás.

Mariana no retrocedió ni un milímetro. Sus ojos verdes destilaron pura autoridad.

—No es tu casa, es una prisión. Y la estás matando con tu nivel de estrés —le reclamó ella, señalando el pasillo—. Katia no es uno de tus empleados. No puedes...

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