Capítulo 226 El rastro del fantasma.

El despacho estaba a oscuras, pero los monitores seguían vibrando con la estática de la noche. Nicolás no miraba las gráficas de presión arterial; miraba la hora. Eran las cuatro de la mañana. La mansión era una tumba, el momento perfecto para operar bajo el radar de todos, especialmente de la docto...

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