Capítulo 242 Caminar a su lado.

La habitación estaba en silencio. La luz del mediodía entraba por los ventanales abiertos, iluminando las cortinas de lino que se mecían con la brisa procedente de los jardines. 

Después de tantos días rodeada por el olor del desinfectante, los monitores cardíacos y las voces contenidas de los médic...

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