Capítulo 316 No soy tu prisionera.

—¿Sí lo entienden? —repitió.

Anton miró a Alina durante varios segundos. La muchacha tenía los brazos cruzados, las muñecas lastimadas y una expresión tan decidida que comprendió que, si intentaba imponerle cualquier cosa, terminaría convirtiendo el resto del trayecto en otra discusión. Serguéi, por...

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