Capítulo 76 No podía salvar a Mariana.

La tarde cayó sobre la mansión con la pesadez de una losa de mármol. La lluvia no había cesado; al contrario, se había intensificado, convirtiendo los jardines en un lodazal gris y el cielo en un techo bajo y opresivo.

Mariana se fue a su habitación, y minutos después llegó Nico. Ella se sentó en la...

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