Capítulo 87 Te alimentas de los cadáveres.

Giselle intervino, poniendo una mano sobre el brazo de Damián como si fuera la pacificadora. 

—Ya basta, Nicolás. Tu padre hizo lo correcto. Esa mujer era una cazafortunas. Una cualquiera. Nos engañó a todos. Damián solo te protegió.

En ese momento, unos chispazos de recuerdo surgieron en la cabeza ...

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