Capítulo 88 Tu mujer perfecta.

Nico avanzó con la silla hasta quedar a un metro de Giselle. Ella intentó mantener su postura altiva, pero sus manos temblaban ligeramente alrededor de la servilleta de lino. 

—¿Por qué tan nerviosa, Giselle? —susurró Nico—. ¿Tienes miedo de que papá se entere de lo servicial que fuiste antes del ac...

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