Capítulo 93 La verdadera culpable.

Damián salió de debajo del coche, manchado de grasa y polvo. Se puso de pie y se giró hacia Sergei. El mecánico había retrocedido hasta la puerta, listo para correr. 

—¡Espere! —gritó Sergei, levantando las manos—. ¡Yo no lo hice! ¡Se lo juro! ¡Yo solo... yo solo callé!

Damián lo alcanzó en dos zanc...

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