Fácil

Me miró con los ojos muy abiertos, como si acabara de darse cuenta de lo que había dicho, su boca estaba llena de comida, haciéndolo parecer un pececito y eso me hizo reír.

— ¡No! Quiero decir, ¡sí! Quiero decir...

— ¡Está bien! ¡No tienes que decir nada!

Me divertía la forma en que era tímido y ...

Inicia sesión y continúa leyendo