Lo siento

Ella se movió un poco, y yo seguí mis besos hasta su cuello. Se despertó y pareció sorprendida al darse cuenta de que no estaba donde se había quedado dormida.

—¿Jason? —murmuró, su voz adormilada.

—¿Hmm? —respondí, mis labios aún explorando su piel.

Ella siguió despertándose, incorporándose mien...

Inicia sesión y continúa leyendo