La mente maestra.

—¡Vaya, qué sorpresa! Parece que es hora de ver en qué tipo de travesuras tiene Mora a la pobre e inocente Sra. Jean. Créeme, aprendí mi lección de la manera difícil, pero solo una vez. Y esa vez fue más que suficiente, amigo. No tengo ganas de aventurarme a ciegas en ese antro de depravación otra v...

Inicia sesión y continúa leyendo