El Nook.
A pesar de su entusiasmo por explorar el gran exterior y descubrir todo lo que esta nueva tierra tenía para ofrecer, la repentina llegada de una tormenta la obligó a refugiarse en el interior, lo cual no le molestó en absoluto. En lugar de sentirse atrapada, Isabel sintió una abrumadora sensación de comodidad e intriga. Al final, se encontró atraída por el acogedor rincón de la cabaña, acomodándose en sus mullidos cojines y permitiéndose perderse en el hipnótico poder de la palabra escrita. Con cada vuelta de página, se sentía arrastrada por el seductor encanto de esta nueva tierra, su corazón abriéndose a la posibilidad de aventura, pasión y romance.
Las palabras en la página parecían bailar y cobrar vida ante sus propios ojos, atrayéndola a un mundo como ninguno que hubiera conocido. Era como si la lluvia hubiera traído consigo una energía mágica, infundiendo todo con un aura nueva y misteriosa.
Isabel se perdió en los libros, su mente transportada a tierras lejanas y reinos mágicos. Leyó sobre caballeros heroicos en nobles misiones, sobre astutos magos que manejaban poderosos hechizos y sobre dragones que escupían fuego y aterrorizaban reinos enteros.
Un tomo particularmente gastado llamó su atención, su cubierta adornada con una imagen desvaída de un mapa. Lo abrió con entusiasmo, sus ojos recorriendo las intrincadas líneas y símbolos que trazaban un camino a través de un mundo desconocido.
A medida que leía, aprendió sobre un gran viaje que la llevaría a través de montañas traicioneras y densos bosques, a tierras habitadas por criaturas temibles y horrores indescriptibles. Pero dentro de esas páginas, también descubrió aliados, amigos y un sentido de camaradería que llenó su corazón de esperanza.
Otro libro estaba encuadernado en cuero gastado, sus páginas amarillentas por la edad. Isabel trazó los intrincados patrones en la cubierta, maravillándose por la complejidad del diseño. Lo abrió lentamente, saboreando el aroma a moho que se elevaba de las páginas.
Dentro de esas páginas, leyó sobre un amor prohibido, un vínculo que desafiaba las normas y expectativas sociales. Sintió su corazón acelerarse mientras seguía la historia de dos almas atrapadas en un abrazo eterno, su amor puesto a prueba por las fuerzas del destino y las circunstancias.
Cuanto más leía, más no podía sacudirse el tentador sueño de su hombre soñado. Sus manos, tan fuertes y cálidas, la habían tocado de maneras que nunca había experimentado antes. Podía sentir el calor emanando de su cuerpo mientras pensaba en la forma en que sus dedos habían trazado cada curva y hendidura, encendiendo una llama dentro de ella que nunca antes había sido encendida.
Se sintió atraída por otro libro encuadernado en seda azul brillante, sus páginas bordeadas en oro. Pasando lentamente sus dedos sobre las páginas, Isabel sintió una sensación de asombro creciendo dentro de ella. Lo abrió lentamente, saboreando el peso del libro en sus manos. Su corazón latía con fuerza, el aroma a moho elevándose de sus páginas como un afrodisíaco.
Dentro de esas páginas, leyó sobre una poderosa hechicera, cuya belleza y fuerza no tenían igual en toda la tierra. Siguió su viaje mientras luchaba contra fuerzas oscuras, su poder creciendo con cada victoria. Isabel sintió una sensación de asombro invadirla, como si estuviera experimentando algo de una vida pasada y la hechicera hubiera sido ella.
El pulso de Isabel se aceleraba con cada palabra que pasaba. La joven, un espíritu fogoso cuya pasión y lujuria no conocían límites. Isabel sintió sus mejillas sonrojarse mientras leía sobre las salvajes aventuras de la mujer, su corazón acelerándose con cada encuentro erótico.
La mujer era audaz y sin miedo, explorando sus deseos más profundos con un abandono temerario. Isabel casi podía sentir el calor de sus encuentros carnales, la energía eléctrica chispeando entre ellos mientras se entregaban a sus impulsos primitivos.
Siguió leyendo, su respiración se volvía entrecortada mientras la historia tomaba un giro más oscuro. La mujer se encontraba atraída por un extraño misterioso, un hombre con un pasado que insinuaba peligro y oscuridad. A pesar de las advertencias de quienes la rodeaban, la mujer no podía resistir su atractivo prohibido.
Isabel se sentía cada vez más inmersa en la historia, la emoción cruda y la intensidad de su pasión encendiendo algo primitivo dentro de ella. Podía sentir el dolor del deseo pulsando en su interior, su propio cuerpo respondiendo a las palabras en la página. Isabel sentía su corazón latir con una mezcla embriagadora de lujuria y miedo. La mujer y su amante estaban en peligro, su amor amenazado por fuerzas externas fuera de su control.
Los párpados de Isabel se sentían pesados mientras cerraba el libro y lo dejaba a un lado. Debió haberse quedado dormida, porque de repente, Isabel fue transportada a otro mundo, un mundo donde el deseo y el placer reinaban, donde nada estaba prohibido y cada fantasía se realizaba. Estaba perdida en un mar de sensaciones, su cuerpo respondiendo al más mínimo toque y su mente nublada por las olas de pasión que la envolvían. Estaba de vuelta en el sueño que había terminado abruptamente esa mañana. Y estaba muy emocionada de continuar donde lo había dejado.
Él la estaba esperando, tal como lo recordaba, su cabello oscuro y sus ojos penetrantes llenos de hambre y necesidad. Isabel sintió sus dedos deslizarse por su cuello, enviando escalofríos por su columna, mientras él la acercaba y le susurraba palabras de amor y deseo al oído. Sintió sus labios en su cuello, su lengua trazando patrones en su piel, mientras sus manos recorrían su cuerpo, encendiendo una llama que amenazaba con consumirla.
Isabel gimió de placer, sus manos extendiéndose para acercarlo más, para sentir el calor de su cuerpo contra el suyo. Estaban en un mundo de sensaciones, su cuerpo ansiando liberación, la satisfacción de sus deseos más profundos.
El hombre de sus sueños era su guía, llevándola por un camino de placer y deseo que nunca había conocido antes. Era su maestro, mostrándole los caminos de la pasión y la satisfacción, e Isabel estaba ansiosa por aprender cada lección que él tenía para enseñarle.
El sueño estaba lleno de pasión y deseo, dejándola anhelando más. Pero demasiado pronto, había terminado, dejándola sintiéndose insatisfecha y deseando. Apenas había comenzado a explorar las profundidades de sus deseos con el hombre de sus sueños antes de ser despertada bruscamente por un fuerte trueno.
Jadeando por aire, Isabel se sentó abruptamente, casi olvidando dónde estaba por un momento. Estaba decepcionada de que el sueño hubiera terminado tan abruptamente, pero el recuerdo del intenso placer persistía, haciendo que su cuerpo doliera de necesidad. Mientras yacía allí en la oscuridad, escuchando el sonido de la lluvia en el techo, Isabel sabía que haría cualquier cosa para experimentar ese tipo de pasión nuevamente.
El libro yacía a su lado, sus páginas gastadas y deshilachadas, como si hubieran sido tocadas por el fuego de la pasión que la había consumido. Isabel cerró los ojos, saboreando el recuerdo del hombre de sus sueños, sabiendo que nunca olvidaría el intenso placer que él le había dado. Pero había mucho más que la esperaba en las páginas del libro. Exploraría cada rincón de ese mundo, cada fantasía, cada deseo, hasta que estuviera satisfecha, hasta que ya no pudiera negar el calor que ardía dentro de ella.
